Números en rojo: qué dice la auditoría contable sobre los últimos dos años de Gill
El informe de 27 páginas elaborado por la consultora Russell Bedford, firmado por el contador Juan López Forastier, uno de los socios de la empresa, es concluyente sobre el desaguisado contable de la administración del exintendente Martín Gill frente a la Municipalidad de Villa María. La auditoría abarca solo los últimos dos años de su gestión (2022 y 2023).
Fuentes consultadas por Eleccionario señalan que el fiscal de instrucción René Bosio analizará los resultados de esta auditoría. Nadie se aventura a decir lo que podría resolver luego, pero tampoco nadie descarta que puedan convertirse en una causa penal contra las autoridades de aquel momento si estas inconsistencias pueden acarrear delitos contra la administración pública. Por ahora es solo una auditoría contable. La Justicia resolverá más adelante si queda en el ámbito administrativo o si deriva en una causa penal.
A lo largo de las 27 páginas se observa cómo el manejo administrativo de la anterior gestión no respetó procedimientos, normas contables ni ordenanzas locales. Se registró mal o directamente no se registró. Hay asientos contables en días feriados o fines de semana. En varias ocasiones el informe señala que el sistema contable de la Municipalidad “no balancea”, es decir que “por alguna razón existen asientos que no cierran y el sistema contable lo permite”.
Cabe recordar que este informe ya está en manos de concejales y tribunos de todos los partidos políticos.
La auditoría contable refiere además que no fueron registrados en el libro diario los asientos de cierre y apertura del ejercicio, no hay correlatividad en los asientos contables, los números no respetan fechas, hay asientos que debita y acredita la misma cuenta, existen registros en días feriados y no laborables (sábados y domingos), no hay informes de abogados sobre causas pendientes en la que se encuentre involucrada la Municipalidad y tampoco hay detalle de los bienes de uso.
El arqueo de caja de diciembre de 2023, por caso, días antes de la asunción del nuevo intendente municipal, arrojó una diferencia de $2.336.728.095,05 entre el saldo según arqueo de fondos y saldos según la contabilidad. Esta fue una de las primeras alarmas que se encendieron en aquel momento, lo que luego derivo en el impulso de la emergencia económica.
El informe expresa en varias ocasiones que los bancos no se encuentran conciliados y la información emitida por el sistema contable de la municipalidad “no es confiable”.
Hay numerosas y significativas partidas de diferencias entre los saldos de los bancos y los saldos contables ($570.494.912,01). Lo mismo sucede en créditos, bienes de uso, activos no financieros, pasivos laborales, proveedores, deuda con la Provincia, entre otros. No hay “balanceo” en los registros contables. Tampoco se aprobaron los balances municipales desde 2015 en adelante. Hay mucho por analizar en la Justicia. Sería imposible de resumir en una nota periodística la cantidad de inconsistencias que marca esta auditoría externa. Es sorprendente. Los errores o descuidos nunca pueden abarcar semejante nivel de “desbalanceos”.
Martín Alanis


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