Villa María

El consumo de carne vacuna cayó a niveles históricos y el sector apunta a un cambio estructural del mercado

Nuestro país atraviesa un piso histórico en el consumo per cápita de carne vacuna, posicionándose en los valores más bajos registrales en los últimos treinta años. La contracción del mercado interno responde a un proceso multicausal en el que convergen la pérdida del poder adquisitivo de los hogares, el encarecimiento de los costos de producción ganadera y una paulatina modificación en los hábitos de consumo de la población, que ha comenzado a volcarse hacia alternativas de mayor accesibilidad económica como las carnes porcina y aviar.

Juan Carlos Scaglia.

En el plano local, el titular de Consignatarios Scaglia Villa María, Juan Carlos Scaglia, explicó que esta baja en la demanda interna no es un fenómeno coyuntural aislado, sino que está respaldada por condicionantes biológicos y estructurales de la cadena pecuaria. El especialista remarcó que el stock ganadero nacional se ha mantenido prácticamente estancado en los últimos 50 años, debido fundamentalmente a la complejidad biológica del bovino —que produce un solo ternero por vaca al año—, a diferencia de la producción porcina, cuya tasa de reproducción es significativamente superior y permite una respuesta productiva mucho más ágil.

A las limitantes biológicas se suma una fuerte presión de la demanda internacional, impulsada por la incorporación de la proteína vacuna en la dieta de nuevos mercados globales, principalmente en China y países de Medio Oriente. Esta tracción externa ha consolidado valores internacionales elevados para la hacienda bovina. De acuerdo con Scaglia, este escenario promueve un esquema de exportación donde se envían al exterior cortes de alto valor y se vuelcan al mercado local los cortes populares a precios de compensación, consolidando un cambio estructural donde la carne vacuna deja de ser la única opción proteica del consumidor argentino.

Oportunidades de inversión y perspectivas para el stock ganadero

En relación con los costos de producción, el sector ganadero enfrenta un incremento sostenido en sus insumos operativos, destacándose el impacto del precio de los combustibles en el flete y la logística de campo. No obstante, desde el sector consignatario señalan que el nivel de precios internacionales actual devuelve rentabilidad a la actividad, estimulando al productor a reinvertir en tecnología, mejorar el aspecto sanitario de los rodeos y revalorizar hectáreas que no compiten directamente con la agricultura de alta escala.

Para revertir el estancamiento del rodeo nacional, los analistas del sector señalan que el país cuenta con superficie y potencial técnico para incrementar el stock entre un 15% y un 30% en los próximos 10 a 15 años. Herramientas de manejo intensivo, como la parcelación con boyeros eléctricos y la mejora en los esquemas de nutrición, son consideradas claves para elevar la carga animal por hectárea y aprovechar las oportunidades comerciales que ofrece el mercado mundial.

Finalmente, al evaluar el riesgo de un eventual desabastecimiento interno, Scaglia descartó de manera categórica dicha posibilidad en el mediano plazo. El especialista concluyó que la ganadería argentina atraviesa una etapa de reacomodamiento general donde el consumo doméstico continuará suplementándose con carnes alternativas, al tiempo que la cadena ganadera sostiene su rol como motor económico generador de divisas y empleo en las localidades del interior del país.

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