Mirar a Brasil para enfrentar a la ultraderecha
El campo popular argentino tiene la obligación de mirar a Brasil de cara al 2027. Un ejemplo de organización política, movilización y compromiso democrático para revertir un resultado electoral -en balotaje- en apenas tres semanas. Lula seguirá siendo presidente por la fortaleza de su pueblo para evitar que la ultraderecha regrese al poder.
Argentina tiene una tradición política mucho mayor que Brasil. La militancia política argentina es -sin dudas- la más importante de América Latina. Y esa tradición política popular que primero emergió con el radicalismo; y luego con el peronismo, ahora tiene que generar un proyecto de base que incluya a todos los sectores fuertemente golpeados por la ultraderecha argentina encabezada por el presidente Javier Milei: jubilados, discapacitados, estudiantes, trabajadores, mujeres, industriales, comerciantes.
Sin egoísmos, con voluntad de construir una alternativa política superadora a los años del kirchnerismo, que ya quedaron en el pasado; y superadora al actual presente de violencia e inhumanidad. La imagen negativa de Milei llega al 65%. Ese universo necesita una alternativa política seria, moderna y militante. Donde lo más importante sea ganar y expulsar para siempre a la ultraderecha; y no la pelea interna estúpida para mantener “quintitas” a costa del sufrimiento del pueblo.
Brasil ya demostró que puede contra las fuerzas internacionales que operan dentro de los propios territorios. En Argentina, esas fuerzas hoy dominan las decisiones de la patria. El costo es demasiado alto para las clases medias y bajas que no llegan a fin de mes a pesar del cinismo presidencial.
Estos sectores, enojados con mucha razón en 2023, votaron a Milei para mostrar su descontento con el peronismo y aliados. El experimento no resultó. Ya nadie puede hacerse el distraído o caer en el mismo error solo por odio. Porque más allá de las narices propias hay un pueblo que masivamente sufre las políticas de Milei. Brasil no quiso vivir la experiencia argentina y frenó a la ultraderecha. Ahora el campo popular (peronistas, radicales, socialistas, izquierda, independientes y más) debe expulsar con los votos a la ultraderecha antes que la enajenación de la patria sea irreversible.

