La docencia paró en todo el país para exigir justicia por el crimen de Nancy Godoy
La Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina (CTERA) concretó un paro nacional docente y una jornada de duelo tras la muerte de Nancy Estela Godoy, la docente rural de 52 años que desapareció el 7 de octubre en Corrientes.
A través de un comunicado, el gremio exigió justicia y el esclarecimiento de lo sucedido.
Cabe recordar que Godoy era directora suplente de la Escuela N.º 626, ubicada en el paraje El Malezal, en el departamento correntino de Esquina; y su cuerpo fue hallado este miércoles, tras ser buscada durante más de tres semanas, mientras la investigación en curso busca determinar las circunstancias de su muerte y establecer las responsabilidades correspondientes.
En Córdoba, la Unión de Educadores de la Provincia de Córdoba (UEPC) adhirió a la medida y cada docente definió si se sumó o no a la protesta. Por lo pronto, cada familia debió consultar en su escuela si hubo adhesión de parte del docente o no. Los establecimientos educativos estuvieron abiertos como cualquier día. Muchos padres se encontraron al iniciar la jornada con la sorpresa del paro, lo que obligó a una reorganización familiar de urgencia. En tanto, desde el sindicalismo, el gremio postergó una asamblea clave para determinar el porcentaje salarial que le demandarán al Gobierno provincial en la próxima mesa de paritarias.
En Villa María
La delegación local de UEPC organizó una volanteada y un acto en la esquina de 25 de Mayo y Sarmiento. Allí se leyó un documento. A continuación se reproduce de manera completa.
Hoy nos convoca el dolor, pero también la profunda necesidad de hacer memoria y exigir justicia.
Volvemos a reunirnos, pero en esta oportunidad para exigir investigación y esclarecimiento por el
asesinato/ femicidio de Nancy Godoy, directora de la escuela del paraje El Malezal, en Corrientes.
Su vida fue arrebatada de forma brutal, dejando una herida abierta en toda la docencia argentina.
En los últimos días, hemos visto cómo algunos relatos mediáticos y civiles asocian a Nancy con la
figura de una «heroína».
Nos dicen que fue una valiente luchadora que denunció y desafió el peligro. Sin embargo, romantizar su tragedia con palabras de heroísmo es un error que desvía, quizás hasta intencionalmente, no lo sabremos, la mirada de lo verdaderamente acaecido: Nancy Godoy no eligió
ser una heroína; Nancy fue una víctima más del sistema.
Junto al de Carlos Fuentealba y otros docentes trabajadores, víctimas del sistema, su figura pasará a
la eternidad y será recordada seguramente, al cumplirse cada aniversario de su inescrupuloso final, porque su asesinato fue el desenlace de un entramado de abandono institucional.
Al asumir la dirección en El Malezal, Nancy no se encontró con todo lo que un docente añora al tomar un cargo; la realidad la expuso con el ausentismo, la soledad, con un establecimiento desprotegido y con indicios aparentes de actividades ilegales que ponían en riesgo a la comunidad educativa.
Lejos de mirar hacia otro lado, su ética profesional la llevó a advertir y señalar estas irregularidades…. Denunció y el sistema la dejó sola, sin respuesta, sin asistencia y sin
acompañamiento…. Ahora, la docente que, desde el romanticismo, como una heroína llegaba a la escuela a caballo recorriendo largos y extensos caminos de barro, se transformó en otra víctima más de la desidia, el abandono y la crueldad del sistema.
Con este crimen se expone, ante toda la sociedad, las condiciones laborales de la docencia rural en los sectores más recónditos, y no tanto, de nuestro país. Nos muestra la realidad a la que se enfrentan quienes sostienen la educación pública en los lugares más postergados y/o vulnerables de nuestro país.
La pregunta que cabe hacernos entonces es: ¿Cuántas Nancys hay en nuestra Argentina, dando clases en condiciones infrahumanas, siendo desoídos sus reclamos y desatendidas sus necesidades? Y por qué no también sea momento para hacer una traspolación a nuestros lugares de trabajo y reflexionar y reclamar sobre las múltiples y diversas complejidades que nos vienen atravesando y violentando de una manera más cruel y desalmada en los últimos años.
Hoy realizamos una medida de fuerza, un reclamo que fue contundente en todo el país, pero no total y no podemos dejar de preguntarnos entonces si vamos a vencer o ser vencidos frente a uno de los tantos flagelos sociales que nos golpean: la indiferencia.
En temas como este no debiera existir grieta alguna… docentes, padres y gobiernos debiéramos estar
todos de acuerdo que hoy, 29 de octubre, es un día de duelo para toda la docencia argentina.
Por ello, desde Villa María, desde este rincón del país, abrazamos a la familia de Nancy, acompañamos en su reclamo de justicia y la exigencia de esclarecimiento.

