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Reforma laboral: la CGT se moviliza pero no llama a un paro

LA CGT anunció este viernes una movilización al Congreso Nacional para el miércoles próximo, cuando el Senado debata la reforma laboral, pero sin un paro general, como reclamaban los sectores más duros de la central.

El triunviro Jorge Sola señaló en conferencia de prensa que la reforma que impulsa de Gobierno “ataca y cerca los derechos laborales y colectivos de los trabajadores”, y confirmó una protesta “multitudinaria y contundente” el miércoles en la Plaza del Congreso a partir de las 15.

El referente de la CGT consideró además que la solución a este conflicto es “política” más que gremial y trasladó la responsabilidad de que la reforma laboral prospere o no a los legisladores que la tratarán en el Congreso.

Cabe recordar que la discusión interna refleja una fractura estratégica evidente. Por un lado, el sector denominado “dialoguista” e “Independientes” —representado por figuras como Héctor Daer (Secretario General y titular de Sanidad) y Gerardo Martínez (Secretario de Relaciones Internacionales y titular de la UOCRA)— priorizó durante las últimas semanas el tejido de redes políticas. Su estrategia se ha centrado en el cabildeo con gobernadores y senadores, buscando introducir modificaciones técnicas al proyecto que atenúen el impacto sobre los derechos colectivos de los trabajadores.

En la vereda opuesta, el ala más combativa, liderada por Pablo Moyano (Secretario General y referente de Camioneros) y respaldada por los gremios del transporte y las dos vertientes de la CTA, reclama un cese de actividades inmediato. Para estos sectores, la vía parlamentaria es insuficiente ante lo que consideran un avance irreversible sobre las conquistas históricas del movimiento obrero argentino.

Antecedentes de una resistencia histórica

La posibilidad de un paro general durante el debate legislativo no es un recurso nuevo, sino una herramienta de presión que ha definido las crisis institucionales de las últimas décadas. La memoria sindical evoca episodios donde la movilización popular fue el último dique de contención frente a proyectos de flexibilización laboral.

En el año 2000 ante la denominada “Ley Banelco”, bajo el gobierno de Fernando de la Rúa, la reforma laboral fue impulsada en medio de un escándalo de sobornos en el Senado. La CGT disidente de aquel entonces, también con fuerte protagonismo del transporte, encabezó huelgas generales que terminaron por erosionar la legitimidad del Ejecutivo.

En diciembre del 2017, durante la gestión de Mauricio Macri, el intento de avanzar con una reforma laboral tras la aprobación de la reforma previsional generó jornadas de extrema violencia frente al Congreso y paros nacionales que obligaron al gobierno de turno a retirar el proyecto de la mesa de discusión parlamentaria.

En enero del 2024, en la etapa más reciente, la CGT ya demostró su capacidad de reacción con un paro nacional a solo 45 días de la asunción de la nueva gestión, marcando un récord histórico en la celeridad de una medida de fuerza contra un gobierno recién electo.

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