“Ningún Papa viene a agredir a quien lo recibe, esa es una fantasía de algunos”
El vicario general de la Diócesis de Villa María, presbítero Alberto Bustamante, destacó el valor histórico, espiritual y social que representa para el país la llegada del Santo Padre a la provincia. En el marco de los preparativos para la celebración central que se llevará a cabo en el predio de Fadea, en Córdoba capital, la comunidad diocesana afianza la logística del traslado de fieles y acompaña la movilización con una profunda acción pastoral.
Bustamante dialogó con los medios y remarcó que las visitas apostólicas forman parte de una tradición iniciada por el Papa Pablo VI en la década de 1960. “Es el primer Papa que vuelve a Tierra Santa después de San Pedro, pasaron 1.900 años para que eso ocurriera e inauguró así los viajes apostólicos que continuaron Juan Pablo II, Benedicto, Francisco y hoy León, quien apenas asumió su pontificado comenzó a salir. La visita del sucesor de Pedro siempre alienta, sostiene y nos entusiasma”, enfatizó.
Respecto a la organización en los departamentos del interior, el vicario explicó que la movilización se estructura a través de las parroquias, movimientos y asociaciones para facilitar el viaje masivo hacia la capital provincial. Dado que en visitas históricos precedentes, como la de Juan Pablo II en 1987, los fieles se distribuyeron en casi diez ciudades del país, la cita en Córdoba concentrará esta vez a contingentes masivos de la región y provincias vecinas.
A la logística de transporte se sumó un trabajo evangelizador previo. “Elaboramos un díptico para visitar a las familias, con la oración por el Papa y la imagen del Cristo de Brochero”, detalló Bustamante. Precisamente, esa talla de madera con rasgos criollos, encargada en su momento por el cura gaucho, presidirá la misa en Fadea tras haber sido trasladada en peregrinación como representación del oeste cordobés.
El mensaje papal
Al ser consultado sobre los ejes que abordará el Pontífice y las lecturas políticas en torno a su discurso, tema que se habló mucho en los últimos días, Bustamante desestimó las especulaciones sobre posibles confrontaciones y enfatizó la naturaleza estrictamente pastoral del viaje.
“Ningún Papa viene a agredir a quien lo recibe, esa es una fantasía de algunos. El Papa viene a iluminar y a decir con valentía lo que el Evangelio enseña: cuidar a los más frágiles, a los débiles y a los pobres. Cómo se instrumentaliza después ese cuidado es algo que deben definir los Estados y la política”, sostuvo.
Finalmente, el entramado social con el que se encontrará el Santo Padre más allá de las dificultades económicas o de la brecha social. “El Papa se va a encontrar con una Argentina dividida y con pobreza, pero también con una Argentina laboriosa y solidaria, llena de personas sacrificadas que no bajan los brazos. Él viene a alentar ese esfuerzo cotidiano y a recordarnos que el contexto condiciona, pero no determina; en el país hay corazones valientes”, concluyó.

