Venta de medicamentos en kioscos o supermercados: “No entienden la gravedad de lo que están haciendo”
A través del Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado, el Gobierno nacional impulsa un proyecto de ley para modificar la Ley de Farmacias N° 17.565 con el objetivo de fomentar la competencia y reducir precios. El polémico borrador propone autorizar la comercialización de medicamentos en establecimientos no especializados -como supermercados y kioscos-, formalizar la venta digital con entrega a domicilio e incorporar plataformas tecnológicas de terceros para la logística y procesamiento de pagos.
Eleccionario habló con la presidenta de la Asociación Farmacéutica de la Provincia de Córdoba, Camila Soberbio, quien rechazó la propuesta en línea con lo manifestado por profesionales farmacéuticos de todo el país en la última semana.
Al respecto, subrayó: “El proyecto es una desregularización económica que intentan implementar, en el cual modifica la ley vigente, que es la ley 17.565, que expresa que los medicamentos deben ser dispensados en oficinas de farmacia por un farmacéutico. Al farmacéutico nos lleva de 5 a 7 años estudiar esta carrera y por lo cual estamos capacitados para hacerlo. Esta desregularización la proponen sin entender quizás cómo se lleva a cabo la atención farmacéutica desde la farmacia. Nosotros recibimos a un paciente que viene de un doctor, en el cual le dan las indicaciones, que en el 80% de los casos no se entienden. Es una letra que es poco legible. Nos tomamos el trabajo de empezar el comienzo de nuestra investigación ahí, en ese punto. Les decimos cómo se debe tomar, se lo escribimos en la cajita e iniciamos un diálogo que tan solo lo tiene el farmacéutico con el paciente. Lo tratamos como paciente, no como cliente. Una vez que le dispensamos el medicamento, también les explicamos los cuidados. También cómo lo almacenamos, ya que algunos van en la heladera, otros lejos de la luz, otros sin humedad”.
-En los últimos tiempos el sector farmacéutico viene acumulando conflictos con la Nación.
-El gobierno tiene una falta de empatía con el farmacéutico. Lo pasamos en primera instancia con la pandemia, cuando se decían que los médicos eran los héroes y sin embargo los farmacéuticos nunca cerramos las puertas y siempre estuvimos atendiendo. Lo volvimos a pasar en una segunda instancia hace poco tiempo, con la deuda millonaria de PAMI, en el cual tuvimos que hasta poner nuestros ahorros y muchos de nuestros farmacéuticos cerraron las puertas. Dicha deuda se pagó hace poco tiempo de la forma que quisieron y como quisieron. Y ahora tenemos un tercer destrato que es tratar de modificar la ley que dice que el medicamento debe ser dispensado en la oficina de farmacia por el farmacéutico.
¿Qué pasaría si se desregulariza la comercialización de medicamentos?
-Es una alerta sanitaria muy grande. ¿Por qué? Porque estamos promoviendo a la automedicación, que es gravísimo. Nosotros cuando dispensamos el medicamento nos adherimos a una ficha amarilla de ANMAT. Nosotros reportamos todo aquello malo que le pudo ocasionar al paciente el haber tomado ese medicamento, aquello ocurrido fuera de término de lo que debería haber pasado. Eso quién lo va a hacer en el kiosco. Quién tiene la capacidad, el sello de los datos para poder llenar esta ficha amarilla. Lo toma el ANMAT e investiga el medicamento y analiza si lo saca de comercio, si pone una leyenda… Y el otro paso es la trazabilidad. La trazabilidad es una exigencia que nosotros tenemos ¿Esto quieren que lo hagan en kioscos, estaciones de servicio y supermercados? ¿Alguna vez entraron a un kiosco, a un supermercado, a una estación de servicio y cuando les venden algo les dan la atención farmacéutica que tenemos en la farmacia?
-Se equipara el medicamento con el agua, con el yogur, con una golosina, con un líquido de limpieza…
-Estamos hablando de medicamentos y de automedicación, que la gente ya se automédica por ver en la televisión una simple publicidad. Quieren hacer esta desregularización con los antiácidos y con los analgésicos. Ustedes saben que los analgésicos, el 80% son ácidos. Los ácidos son principios activos que dañan la mayoría de las partes de nuestro cuerpo. Nos dan acidez, vómitos, diarrea, úlceras sangrantes. No entienden la gravedad de lo que están haciendo.

