Taxis: un paro corto con poca movilización
Apenas dos horas duró el paro de taxistas en Villa María. Se vio poca movilización de vehículos en las calles. La concentración inició en la Terminal de Ómnibus, donde la Policía no les permitió prender neumáticos, y luego se trasladaron hacia el centro de la ciudad.
Una veintena de coches protestaron contra las aplicaciones. El resto siguió trabajando y se los vio circulando. Al menos una parte. La medida fue impulsada por “Taxistas Unidos”. Su vocero, Raúl Gaitán, les dijo a los medios de comunicación que hubo“un alto acatamiento” y aseguró que se descolgaron los teléfonos y se cortaron las aplicaciones. Otros paros y movilizaciones tuvieron mayor impacto como aquel de septiembre de 2024 cuando protestaban contra Uber.
Si bien el derecho a la protesta y huelga está contemplado en la Constitución Nacional, hay algunas particularidades que hacen de este caso un tema complejo. Primero, todos los taxistas (o la mayoría, para no generalizar) utilizan las app Uber o DiDi. Ante la caída en la cantidad de viajes con la irrupción de la nueva oferta de movilidad, no les quedó otra que utilizar el sistema. Lo mismo ocurrió en todas las ciudades del país que operan las app. No es exclusividad de Villa María. Es difícil protestar por algo que se usa a diario. Difícil de justificar más allá de las obvias necesidades económicas.
Segundo, se entiende el reclamo de los taxistas que, aseguran, está en riesgo el sistema de taxis local. Lo mismo sucede en todo el país. Cuando Co-Taxi salió al mercado con una tarifa diferenciada también se dijo lo mismo. Se pudo “subsanar” con el fin de “la promo” de dicha empresa. Pero ahora es más complejo. Los precios los determina la oferta y la demanda. Capitalismo en su máxima expresión. Con empresas multinacionales que operan en muchísimas ciudades del mundo. La gente hoy dice “me tomo un Uber”, difícilmente diga “me tomo un taxi”. Es un cambio cultural en la manera de movilizarse a partir de un servicio más económico. Tanto es así que los propios taxistas son Uber o DiDi.
Tercero, el Concejo Deliberante sancionó en noviembre pasado la Ordenanza Nº 8.232 para regular las aplicaciones. Incluso para fiscalizar los autos “ilegales”. El Municipio ejecuta controles, pero no los suficientes como piden los taxistas. Es complejo detectar choferes de aplicaciones en autos comunes. Al principio la gente se sentaba atrás, y allí podía haber alguna duda. Hoy los choferes de app hacen sentar a la gente adelante. Puede ser un amigo, un vecino, un pariente. Se tendrían que parar todos los autos y corroborar el grado de vínculo del chofer con la persona que va al lado. Las aplicaciones no se registraron a la normativa local. Y eso era obvio. No lo hacen en ningún lado. La sanción de la ordenanza es casi letra muerta, de difícil cumplimiento. Se dijo en esta página al momento de la sanción.
El tema tiene una encerrona compleja de salir. El usuario cambió la movilidad por las app. Los taxistas denuncian ilegalidad en el sistema y reclaman más controles. El Municipio tiene una ordenanza muy difícil para hacer cumplir. Es probable que todo siga igual más allá de las legítimas protestas.
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